Alonso Alegría: "La única esperanza es un gobierno militar"

Polémico y provocador. A sus 64 años, el connotado dramaturgo Alonso Alegría expone sus argumentos sobre el tema de la política cultural del estado. Habla del desinterés de la clase política, de Alejandro Toledo (“el gran inculto”), de la corrupción de su gobierno y de cómo los militares sí son una esperanza.

Hablemos de la política cultural del Estado.
La política cultural del estado no existe. No hay. Lo que hay es cierta actividad producto de la inercia en cuanto a conservación de bienes.

Pero yo tengo en mis manos un documento que lanzó el Instituto Nacional de Cultura (INC)...

¿Y eso qué tiene que ver? Yo también te escribo un documento mejor que ese con un par de días y unos cuantos cientos de dólares.

¿Entonces es letra muerta?
Los documentos son una huevada. Nunca tienen que ver con nada.

¿Y de qué se trata entonces, falta de voluntad política?
Eso y presupuesto, que no lo hay porque no hay interés y no hay interés porque no hay voluntad política.

Pease dijo que la Comisión de Educación y Cultura era “chauchilla”. ¿Eso verbaliza el sentir del Estado?
Claro. Pero hay una cosa peor: Hace un par de años hubo una Comisión de Cultura, ¿por qué? Para que el APRA pudiera tener cierto número de comisiones. Una vez que cambió la correlación de fuerzas políticas, se subsumió en la de Educación y etcétera. Ahí te das cuenta que la cuestión cultural es una etiqueta que van a usar como les venga en gana. Esto es porque la gente que está en el gobierno es inculta.

Usted llamó al Presidente Toledo “el gran inculto” ¿Acaso tuvimos políticos que no lo fueran?
Eh... sí.

¿Presidentes cultos?
Eh... sí. Unos más que otros. Pero yo pienso que comparado con el actual, Belaunde fue un hombre cultísimo.

¿Qué hizo?
Ninguna gran cosa, pero estamos hablando de si era o no culto.

¿Qué importa si son muy cultos si finalmente tampoco se refleja en acciones concretas a favor de la cultura?
Es que le tienen miedo. Entonces (el presidente Toledo) va a necesitar una autoestima muy grande para implementar una política cultural siendo que de por sí es inculto. Si el presidente no puede distinguir entre mochicas y chimúes, ¿para qué va a entrar en diálogo con alguien que sí puede?

Pero su esposa sí puede. ¿Le decepciona esa actitud?
(Ofuscado) ¡Qué pregunta huevona! Esa pregunta presupone que yo podría decir que “no”. No me insultes con esa pregunta, por favor.

Visiblemente enardecido, Alegría coge la grabadora y detiene la cinta. Siguió protestando. Ante mi reproche a su actitud gritó: “Te jodiste, pues”. Con la grabadora detenida siguió la charla subida de tono...

¿No cree que hubo gente que sí pensó en Karp, por su formación, como una oportunidad de cambio favorable?
¿Tú crees que todos son tan huevones como tú como para tragarse ese cuento? Yo tengo 64 años, pues, a mí no me vas a venir con huevadas y con tonitos burlones. Aprende a respetar.

¿Está diciendo que yo soy un huevón por decir lo que muchos pensaban, incluso intelectuales y artistas?
¿Quiénes muchos? ¿Delfín?

Por ejemplo. Admito que me diga que fue una pregunta “ingenua”, ¿pero huevona”? Quizá no tenga el nivel intelectual como para hablar con usted.
Sí pues, no creo que lo tengas...

Luego de 7 minutos de apaciguamiento, Alegría siguió hablando mientras almorzaba. Le pedí encender la grabadora de vuelta y accedió.

¿Hay algún espacio para la ilusión, podremos ver un cambio de actitud en torno al tema?
La única ilusión que yo tengo es que este gobierno caiga cuanto antes.

Menciona en uno de sus artículos la posibilidad de que un outsider llegue con un interés cultural y le saque partido a favor de la cultura...
Siempre hay posibilidad, de alguien que venga y que tenga prioridades más o menos decentes.

Suena un poco peligroso eso, tenemos experiencias malas con outsiders.
No.

Sostiene también que en las dictaduras se avanzó más que en las democracias en el tema cultural.
Muchísimo más.

Pero Benavides y Velasco no eran gente precisamente culta.
Ni Benavides ni Velasco ni Pérez Godoy ni Lindley...

¿Entonces? Ellos supieron interpretar el deseo de cierta gente
Ellos quisieron demostrar –y lo hicieron- que los militares no son unos huevones gorilas sino que sí hacen política y tienen una idea sobre el desarrollo del Perú. Como de hecho la tienen, porque si no, no existiría el CAEM (Centro de Altos Estudios Militares). Estoy convencido en su inteligencia, yo he trabajado con ellos...

Lo que no quiere decir que quiere que vuelvan a gobernar...
¿Por qué no? ¿Cuál es el problema?

¿Cuál es su concepto de democracia entonces?
Derechos humanos. ¿Elecciones? Eso es una huevada. Para mí democracia es libertad individual. El resto simplemente una fantasía. Es un sistema hecho para que se sigan reeligiendo los mismos.

¿Y así como hay esa élite gobernante de la que discrepa, diría que también la cultura está dirigida por otra? ¿El INC está dirigido por una élite?
No. El INC ahorita está gobernado por un arqueólogo que hace lo que puede con el presupuesto que tiene. Y hace menos de lo que podría hacer, porque podría reclamar. Debería tener un perfil más alto.

¿Y por qué no lo hace, por comodidad?

No lo hace porque Lucho Lumbreras no tiene un espíritu belicoso a pesar de haber sido un hombre muy de izquierda, radical.

Pero, por ejemplo, en la calificación de un espectáculo como “cultural” atraviesa todo un tema de criterios y subjetividades.
Claro, pero como son muy pusilánimes nunca descalifican nada.

El rock sí...
Ya pues, pero ¿cuál es el problema? El rock es cultura sólo porque ese pata que se llama José Manuel no sé qué (se refiere a Gerardo Manuel) ha puesto ese eslogan en el aire desde hace 30 años. El estado tiene la obligación de apoyar aquellas manifestaciones culturales que están en peligro de extinción.

¿O sea que hay que esperar la decadencia de ciertos géneros para que el estado los apoye?
Mira, si el rock es cultura, entonces la salsa también lo es.

¿Y no lo es?
Bueno, todo es finalmente. Pero dime, ¿por qué una orquesta salsera tiene que recibir una subvención de 30 mil dólares. El “Kimbara” se llena, pues, el teatro no. Hay que ayudar a pervivir sólo al que le cuesta.

¿Cómo imagina elevar el presupuesto de la cultura en el país?
Hay un grupo muy grande que sabe que el acceso a la educación es el acceso al poder y al bienestar. Si en tu cartón de profesional dice que aparte eres experto en computación, está bien; y si has leído “Cien años de soledad” estás mejor; y si has ido a la ópera mucho mejor. Se supone que los grupos de poder a los que todos quieres acceder gozan de eso que llamamos “cultura”, porque tienen plata para hacerla. Si hay una política cultural que en vez de cobrar 35 dólares cobre 35 soles para ir a la ópera, muchos querrían ir.

¿Está convencido entonces de que la cultura sí es rentable?
Oye, “El Comercio” para qué saca colecciones de autores latinoamericanos, ¿por cumplir con la patria?, (la editorial) Norma no pone a quince soles las obras de García Márquez por cumplir con la patria. Los piratas no quieren cumplir con la patria cuando ponen los libros a 5 soles...

Desde esa perspectiva el aumento de la piratería es el justo reclamo de quienes no tienen acceso.
Claro. Y mira lo que son las cosas: los precios de los libros han comenzado a bajar a raíz de la piratería. Mira tú, si la ópera recibiera un apoyo del estado, el 50%, que en términos del presupuesto del estado es una huevada, las entradas estarían a mitad de precio lo que lograría el doble de asistencia.

Muchos no querrían una cosa así.
A lo mejor, sí, cierta gente diría “mucho cholo”. Pero siempre hay formas de apretar eso. También en toros hay mucho cholo. Pero unos se sientan en barrera, y otros en la fila 11. Desgraciadamente todos tienen que entrar por la misma puerta -pero eso es un momento-.

Somos una sociedad que necesita mucho el estatus.
Como cualquier otra. Ni más ni menos. Si eres blanco y con plata, pagas tus 300 dólares por tu palco ¿ya?, pero aún así tienes una platea a precio accesible. Hay formas de hacer las cosas.

¿Cuba le parece una realidad paradigmática?
No.

Todos entran gratis y sus espectáculos tienen calidad...
En ese sentido sí. Pero no en cuanto a pluralidad y diversidad. En Cuba hay que pasar por un comité de censura. Yo no soportaría un régimen así.

Ser artista en el Perú, según le he leído, es casi ser un héroe.
No sé si héroe, no le estás salvando la vida a nadie. Es una forma de ser y vivir que uno escoge. Es un voto de pobreza, claro, pero un montón de gente hace lo mismo. Todos lo hemos hecho. Es una vida pobre pero sabrosa. Quien quiere plata que haga otra cosa.

Usted lo sabía.
Mi ilusión era poder sostener una familia, nada más.

Usted tuvo una experiencia en un cargo público. Trabajó como director del Teatro Municipal de Lima, ¿qué pasó?
Me botaron.

¿Por qué?
No sé. Nunca me lo dijeron, pero imagino que es porque yo era el único especialista en lo que hacía. Ahorita está una químico-farmacéutica como directora de Educación y Patrimonio Cultural, y una folclorista como directora de Cultura. En mi cargo hay un poeta. Eso es un reflejo del desinterés de Castañeda, a diferencia de Andrade, que llegó a hacer algo más o menos importante.

Pero el incendio del Teatro Municipal lo terminó “quemando”...
Así es. Como también va a “quemar” a Castañeda, y nadie me hace caso: El Segura no tiene seguro, a mí me consta. He sacado eso en mi columna y nadie dijo nada.

Esa columna la escribe como contando una pesadilla, pero también tendrá sueños, ¿no?
(Risas) Eso es una huevada, lo puse para que suene bonito. Con la clase política que tenemos no creo que haya una mejora notable.

¿Un Ministerio de la Cultura sería más de lo mismo?
No. Con un gobierno militar no. La única esperanza está en un gobierno militar.

¿Usted sería el Minsitro de Cultura del Gobierno Militar?
No. Allí habría un general encargado, pero que diría (gritando e imitando un hablar castrense) “¿quién sabe acá de cultura?, ¿quién sabe de teatro? Fulano y mengano. ¡Que los traigan para conversar!”. ¿Entiendes? A un militar no se le ocurre poner a un astillero a manejar los aviones. Así que tiene que ser, todo bien organizado...

Menos se le ocurriría poner a una químico-farmacéutica al frente de la Cultura.
Claro, pues. Si no dirían: “¿no hay nadie que sabe de eso?”, “Sí hay general”, “Póngalo entonces pues, carajo”. (Risas). Yo sé cómo son... ¡yo he trabajado en el gobierno militar! Velasco hizo el INC, Benavides la Orquesta Sinfónica, Odría hizo tremenda infraestructura educativa, y los civiles, ¿qué cosa han hecho?

¿Los militares aprendieron que la cultura no estorba?
Podría ser, también, que quieran librarse de su fama de incultos. Por eso le meten plata, interés y eficiencia a la cosa cultural.

Qué miedo.
¿Qué prefieres tú? Que caiga este régimen cuanto antes. Todos saben que es corrupto y, si se va, y viene otro gobierno de la misma laya, diría “tenemos que portarnos más o menos bien porque, si no, nos botan como al anterior”. Eso es lo mejor para el país. No se puede, en aras de la democracia, dejar dos años de carta blanca a un gobierno corrupto para hacer lo que le da la puta gana. Cae Toledo, cae Toledo; los sistemas seguirán siendo los sistemas. Salimos de este huevón, se le enjuicia y se acabó.


* Entrevista realizada en agosto de 2004.

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